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Primer Día en la Academia es el segundo episodio de la serie Dragones del Futuro.

TramaEditar

Daniél inicia su primer día en la Academia con los nuevos amigos que conoció en el viaje de ida y en los dormitorios. Pero cuando se conocen amigos, también se conocen enemigos.

SinopsisEditar

Cuando Daniél llegó al aeropuerto, vio por la ventana un enorme dragón gris con la cola roja del tamaño de un avión recostado en la pista con una cabina atada al lomo que tenía las iniciales de la Academia.

-Me dijeron que los Gomels eran grnades...- Danié se dijo para si-... y es cierto.

Un par de minutos después llegó corriendo un chico castaño y de ojos verdes que le preguntó a Daniél si el vuelo hacia la Academia ya había despegado.

-No, todabía no despegó. Es eso o ese dragón ahí afuera es una alucinación mia- Contestó Daniél con una sonrisa.

-Uff, que suerte. Por un momento pensé que llegaba tarde. Uh, ¿no eres el que venció al Visedirector Chaptal con un Terrible Terror?- Preguntó el chico.

-Bueno... si, pero ese dragón no me parecía tanto un Terrible Terror, eeehhh...

-Siro. Mi nombre es Siro.

-Mucho gusto. Mi nombre es Daniél.

Daniél y Siro estuvieron charlando un buen rato sobre ese dragoncito. Daniél no creía mucho que ese fuera un Terrible Terror, ya que todos en su familia son expertos en dragones y estaba seguro de que los Terrible Terror no zumban. Después de un tiempo, por fin debieron abordar el dragón, el cual después de algunos minutos, despegó con algo de turbulencia, pero luego se estabilisó.

Al llegar a la Academia, la primera parada que hicieron fue en los dormitorios. Estos estaban divididos en 3 niveles, cada uno reprecentado con el nombre de uno de los primeros entrenadores de la Academia según el grado al que asistían. Los alumnos en 1ro y 2do grado pertenecían al nivel básico conocido como los "Mocosos". Los alumnos de 3ro y 4to pertenecían al nivel intermedio conocido como los "Hoffersons". Y por último, los alumnos de 5to y 6to pertenecían al nivel avansado conocido como los "Abadejos".

Luego, Siro y Daniél fueron a una de las Arenas de entrenamiento donde una pelea entre un Hofferson y un Abadejo justo había terminado. El Abadejo notó la precencia de Daniél y se acercó a él.

-Entonces, ¿vos sos el que tuvo suerte al ganarle al Visedirector Chaptal con un Terrible Terror? No creo que dures un solo segundo en un combate real- Dijo burlándoce el Abadejo.

-No seas tan malo, Manuel. Seguramente ese Terrible Terror estaba muy bien entrenado, porque hasta donde yo se, los Terrible Terror no zumban y, además, él tiene dos de los dragones más difíciles de entrenar- Intervino el Hofferson defendiendo a Daniél.

-Si es tan bueno, ¿por qué no me vence en un combate? Te reto a una batalla, hoy a las cinco- Dijo Manuel.

-Si te crees tan rudo ¿por qué no peleamos ahora?- Le preguntó Daniél con enojo.

-No seas tonto. Después de mi pelea con él, mis dragones están cansados y hambrientos. Si no los alimento y los dejo descanzar, es posible que terminen matando a alguien. Contestó Manuel. Luego se fue sin decir adiós, empujando a Daniél.

-¿Quién era ese tipo?- Preguntó Siro.

-Era Manuel Alvarez, un arrogante- Contestó el Hofferson- Por cierto, mi nombre es Bautisa.

-Mi nombre es Daniél.

-Yo me llamo Siro.

Los tres pasaron el día juntos charlando y conociéndoce mejor, hasta que se hicieron las cinco y volvieron a la Arena para el encuentro. Manuel ya estaba ahí, junto a otros dos Abadejos. Daniél se puso al otro lado de la Arena y, tras intercambiar algunas fraces, ambos sacaron a sus primeros dragones. Daniél sacó a Árgiros y Manuel a un Grito Mortal llamado Loud. Loud atacó primero con un bombardeo de bolas de fuego, pero Árgiros las bloqueó todas con sus alas. Luego Árgiros le dió un coletazo dejándole una grave lastimadura con sus aletas caudales afiladas a un costado. Luego lo embistión con sus cuernos frontales y lo golpeó contra el suelo como si fuera un látigo agarrándolo por la cola. Esos ataques no le hicieron mucho daño, pero Daniél no podía usar el mejor ataque de Árgiros porque para eso nececitaba volar, y los Muerte Ahuyantes afectan el vuelo de otros dragones. Loud se escondió cavando un túnel y luego lo atacó por debajo. Repitió el mismo ataque varias veses. Árgiros estaba acorralado y Daniél no sabía que hacer, hasta que recordó que su padre le dijo que los túneles de los Muerte Ahuyantes y Susurrantes siempre estaban conectados si no había mucha distancia entre los agujeros.

-Árgiros, vuela y escupe fuego en los agujeros- Le ordenó Daniél con cara de haber encontrado la respuesta. Efectivamente, Loud salió por uno de los túneles todo quemado y chamuscado.

-Fue suerte que pudieras derrotar a un Muerte Ahuyante con un dragón cuyos ataques dependen principalmente del aire, pero este otro será más dificil de dorrotar que el anterior ¡Derrotalo, Whip!

En el campo apareció un Terrawrap que agarró a Árgiros, que estaba en el aire, por la cola con uno de sus tentáculos y lo golpeó contra el suelo sin moverse de su lugar. Luego, lo envolvió por completo con sus alas y largó una especie de gas somnífero. Como un dragón dormido no puede pelear, Daniél se vió obligado a retirar a Árgiros y sacar a su segundo dragón. Esta ves salió Centella, un dragón Relámpago Azul y uno de los dragones preferidos de Daniél.

Whip intentó realizar la misma maniobra con Centella, pero en cuanto le puso un tentáculo ensima, Centella le mandó una descarga tan fuerte que lo dejó medio atontado hasta que se demalló. Manuel estaba furioso, tanto que decidió sacar un dragón que aún no controlaba bien. De su Lumiósfera salió un enorme dragón, gordo y pesado, que tenía la mirada de Muerte Roja.

-¡¿Un Tirano Terrestre?!-Exclamó Daniél- Esos dragones son extremadamente peligrosos. Es muy dificil entrenar uno, y hasta se dice que son capaces de comerce a su entrenador.

-Así es, pero yo logré entrenar a este tras varios años de investigar sobre su comportamiento- Dijo Manuel muy confiado- Él es Tank y será quien aplaste a tu Relámpago Azul.

El Tirano Terrestre se lanzó sobre Centella como si quiciera aplastarla, pero el Relámpago Azul se elevó en el aire tan rápido que casi fue como un flash. Centella luego le lanzó varios rayos, pero no le hacían nada, su coraza y sus cuernos eran como un pararrayos. Tank intentó varias veces lanzarle fuego pero Centella era una dragona rápida y lo suficientemente entrenada como para no cansarce fácilmente. Pero la coraza de Tank no es completa, existen varios espacios que no cubre, y el más grande estaba en su hocico. Entonces Centella se paró en ese punto descubierto y le dió una descarga, dejando al Tirano medio aturdido. Pero no fue suficiente, y de golpe lanzó una llamarada que alcanzó a Centella, quien calló al suelo toda quemada. Daniél pensó "Si ese pequeño dragón derrotó a un Rompehuesos, seguramente puede vencer a un Tirano Terrestre. Espero no estar equivocado". Entonces sacó al pequeño Terrible Terror al campo. El Tirano Terrestre comenzó a descontrolarse por los efectos de la descarga. Rugía y lanzaba fuego para todas partes, entonces el pequeño Terrible Terror le lanzó una bola que parecía ser de luz. Cuando lo tocó, ocurrió un gran destello y el Tirano Terrestre se calmó y se quedó tendido en la Arena. Manuel estaba rabioso, no creía que su mejor dragón perdiera contra un dragón tan pequeño y débil.

-Ggrrrrr. ¡Es totalmente imposible!- Decía Manuel súmamente molesto- Tuviste pura suerte de principiante, pero esta no es la última ves que nos enfrentemos. ¡Conseguiré nuevos y mejores dragones y te destrozaré!- Exclamó Manuel, y se fue con los otros dos Abadejos. Daniél se quedó solo con Siro y Bautista.

-¡WOW! ¡Eso fue lo más cool que vi en mi vida!- Exclamó Siro con asombro.

-¡Si, eso fue como ver una estrella fugáz golpear un dinosaurio, solo que con otro resultado!- Dijo Bautista.

-Tenía razón, este dragón no es un Terrible Terror- Decía Daniél mientras miraba al pequeño dragón- No sé que especie sea, pero es asombroso. Creo que voy a llamarlo Lúmic.

-Lúmic. Me gusta ese nombre- Dijo el pequeño dragón. Siro y Bautista estaban asombrados y no creían haber escuchado a ese dragón hablar. Sin embargo, Daniél no se sorprendió, causando que sus amigos le preguntaran por qué.

-Uhh... Bueno... Esto no se lo dije a muchas personas, pero... yo sé hablar dragonés- Contestó Daniél.

-Entonces, ¿podés entender lo que dicen los dragones?- Preguntó Bautista.

-Realmente si. Yo los escucho hablar como los escucho a ustedes- Contestó Daniél. Era hora de cerrar la Arena, por lo que los tres tuvieron que volver a los dormitorios, pero en el camino Siro y Bautista le hicieron varias preguntas a Daniél sobre su extraño don. Finalmente Daniél, Siro y Bautista se durmieron, pero estos últimos veían venir algo grande en sus vidas, por el solo hecho de ser amigos de Daniél.

Gargoil (Mi discusión) 01:58 20 oct 2013 (UTC)